¿A qué altura tiene que estar la silla?
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Una regla simple para saber si el asiento y el apoyapiés están donde tienen que estar: mirá los codos y las rodillas.
Es la pregunta que más nos llega, y la respuesta no está en centímetros: está en el cuerpo del chico. Dos chicos de la misma edad pueden necesitar posiciones distintas, y la misma silla puede pedir una altura en tu casa y otra en lo de los abuelos.
Este es el método que usamos en el taller para dejar una silla en su punto. Lleva dos minutos y no necesita metro.
El método, en dos minutos
Hacelo con el chico despierto y con ganas, no en el medio de la comida.
- Acercá la silla a la mesa donde se va a usar de verdad, con el mantel puesto si lo hay.
- Sentá al chico y pedile que apoye las manos sobre la mesa, relajado.
- Mirá los codos. Tienen que quedar a la altura de la tabla. Si están por debajo, subí el asiento un paso.
- Mirá las rodillas y los pies. Rodillas en ángulo recto y pies apoyados enteros. Si las piernas cuelgan, subí el apoyapiés.
- Comprobá los dos juntos al final. Mover el apoyapiés no cambia la altura del asiento, pero conviene mirarlos de nuevo.
Por qué manda el codo
El codo marca la relación entre el chico y la mesa. Si queda por debajo de la tabla, el chico levanta el hombro para comer o escribir y a los diez minutos le duele el cuello. Si queda muy por encima, se encorva sobre el plato.
Es el único de los tres puntos que depende de un mueble que no podés regular —la mesa—, y por eso se ajusta primero. Si los dos ajustes se contradicen, manda el codo: la altura de la mesa no se cambia, el apoyo de los pies sí.
Por qué el apoyapiés no es un detalle
Cuando los pies apoyan, la pelvis se estabiliza y la columna se apila sola. Cuando cuelgan, el peso de las piernas tira hacia adelante y el chico compensa con la espalda.
Es la diferencia entre una comida tranquila y una comida en la que hay que recordarle diez veces que se siente bien. En una silla evolutiva el apoyapiés se mueve por separado del asiento justamente porque las piernas crecen a otro ritmo que el tronco.
El apoyapiés no es para los pies: es para la espalda.
Cada cuánto hay que volver a regularla
No hay una regla fija, pero conviene mirarla cada seis meses, o cada vez que le queden cortos los pantalones: es el mismo estirón.
El ajuste son dos tornillos y dos minutos. Si la silla se usa en el comedor y también en el escritorio, revisá los dos lugares: la altura no tiene por qué ser la misma.
Un truco simple
Anotá en el celular en qué paso quedaron el asiento y el apoyapiés, con la fecha. La próxima vez sabés de dónde partiste, y si la silla viaja a lo de los abuelos la dejás igual en dos minutos.
Errores que vemos seguido
Los cuatro son frecuentes y los cuatro son fáciles de corregir.
- Regular la silla lejos de la mesa. La altura se decide en la mesa donde se va a usar.
- Ajustar solo el asiento. Sin mover el apoyapiés se gana altura y se pierde apoyo.
- Dejarla en el paso más alto «para que le dure». Le va a quedar mal hoy y bien dentro de dos años.
- Probarla con zapatillas puestas. Medí como se sienta habitualmente en casa.