Cuidado de la madera en el día a día
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Comida, marcadores y humedad: qué hacer y qué evitar para que la silla siga como el primer día.
Una silla de chico recibe puré, marcador, plastilina y agua, en ese orden y varias veces por semana. La buena noticia es que la terminación está pensada para eso: se aplica en capas finas, con secado entre una y otra, y deja una superficie pareja que no absorbe.
La mala es que hay dos o tres cosas que sí la arruinan, y son justamente las que uno hace con la mejor intención.
El día a día: un paño y nada más
Para la limpieza de todos los días alcanza con un paño apenas húmedo, pasado en el sentido de la veta, y un paño seco después. Sin productos.
«Apenas húmedo» quiere decir bien escurrido: si el paño gotea está mojado, y el agua que queda parada en un canto es lo que con el tiempo levanta la superficie.
Las manchas que asustan
Ninguna de estas necesita un producto especial.
- Comida seca. Paño húmedo tibio apoyado un minuto sobre la mancha para ablandarla, y recién después arrastrar. Nunca rascar con la uña ni con un cuchillo.
- Marcador o lápiz. Primero el paño húmedo. Si no sale, un poco de jabón blanco neutro y enjuagar enseguida con el paño escurrido.
- Plastilina. Dejala endurecer y levantala entera con el borde de una tarjeta. En caliente se desarma y se mete en la veta.
- Líquidos. Secar en el momento. Es lo único de esta lista que no admite «después lo limpio».
Lo que hay que evitar
Esta lista importa más que la anterior: una mancha se saca, una superficie arruinada no vuelve.
- Esponja verde y productos abrasivos. Sacan la mancha y también la terminación.
- Alcohol, lavandina y limpiadores multiuso fuertes. Opacan la superficie para siempre.
- Agua estancada. Un vaso volcado que queda media hora hace más daño que un año de uso.
- Sol directo permanente. El color se aclara de un lado y no del otro.
- Aceites y ceras «para madera». No hacen falta y dejan una película que junta polvo.
El enemigo de un mueble de madera no es la comida: es el agua que se queda.
El almohadón, aparte
Si usás almohadón, esa parte es la fácil: sale, se lava a máquina a 30° y vuelve. Conviene sacarlo cuando la comida fue especialmente ambiciosa, en vez de limpiarlo encima de la silla.
Lavarlo cada tanto también le saca a la madera la mitad del trabajo: casi todo lo que cae, cae ahí.